Ideas · Vender en la calle

¿Las visitas presenciales todavía venden… o solo te hacen perder tiempo?

Por Jorge Coronado · 16 de marzo de 2026 · 4 minutos de lectura

Hoy me voy a poner en plan abuelo cebolleta, de esos que te acorralan en la barra de un bar para contarte su mili en Melilla mientras se toman un Larios-tónica sin hielo a las doce de la mañana. Tranquilo, que es por una buena causa.

Si hay algo que he hecho en mi vida comercial, aparte de comerme miles de puertas en las narices y escuchar más «ya te llamaremos» de los que una persona debería tolerar sin asistencia psicológica, son visitas presenciales. Tantas que podría escribir un libro.

He gastado mucha suela de zapato

Romantizar la visita queda muy bien en LinkedIn hasta que eres tú el que está a las 08:12 buscando aparcamiento en un polígono que parece diseñado por un enemigo del ser humano, o el que pica puerta a puerta en oficinas calado hasta los huesos un día de lluvia, o el que se come 40 minutos de coche para que al llegar le digan «uy, pues hoy ha salido».

Y luego están las recepcionistas, cientos, que te miran como si fueras el octavo comercial del día que viene a romper la paz del edificio, mientras te dicen eso de «mándamelo por correo».

He esperado en recepciones, he subido escaleras y me he comido muchos kilómetros para reuniones que nunca deberían haber existido. Pero también he cerrado ventas muy buenas gracias a una visita hecha en el momento adecuado.

Dos medias verdades

Por eso me hace gracia cuando alguien suelta, muy seguro de sí mismo, una de estas dos frases:

  • «Las visitas presenciales ya no sirven».
  • «La única forma seria de vender en B2B es ir a ver al cliente».

Las dos son medias verdades, y las medias verdades suelen ser bastante más peligrosas que las mentiras completas, porque hay visitas que te hacen vender y visitas que solo sirven para sentirte ocupado mientras revientas tiempo, gasolina y paciencia.

La pregunta no es si las visitas funcionan, sino cuándo compensa hacerlas y cuándo estás perdiendo el tiempo.

Lo que me costó no ir a 20 minutos de mi oficina

Te cuento algo que todavía me escuece. Hace un tiempo nos llegó una clienta recomendada a la agencia, y cuando nos contó su problema y lo que había pagado por un servicio que nosotros también ofrecemos, casi me caigo de la silla.

Su empresa estaba a 20 minutos de la mía y nunca se me ocurrió ir a conocerla. Calculo que se me escaparon más de 20.000 euros. ¿Y cómo había conocido a la otra empresa? Seguro que te lo imaginas: uno de sus comerciales fue a visitarla.

Cuándo compensa ir

Después de muchos años pateando calles, naves y oficinas, me quedo con estas situaciones:

  • Cuando necesitas llegar a quien decide de verdad.
  • Cuando el cliente ya es tuyo y quieres que crezca contigo, porque quien te conoce en persona renueva, amplía y te recomienda.
  • Cuando llevas semanas de correos que van y vienen y una hora sentados en la misma mesa puede resolver lo que no resuelven veinte mensajes.
  • Cuando necesitas entender cómo trabaja el cliente, qué usa y qué le falla, que es información que no sale en ningún CRM ni en ninguna base de datos.
  • Cuando la compra le da miedo, porque cambiar de proveedor o hacer una inversión grande asusta, y ponerle cara a quien se lo vende pesa más que cualquier presentación.

Y cuándo te estás engañando

  • Cuando visitas para sentirte ocupado.
  • Cuando vas sin cita y sin saber a quién vas a ver.
  • Cuando no sabes si ese cliente encaja contigo, porque la visita solo multiplica el error de haber elegido mal a quién venderle.

La visita no sustituye al teléfono, al correo ni a LinkedIn. Es una herramienta más, y la más cara, así que se guarda para cuando de verdad marca la diferencia.

El raro se queda con el cliente

Yo uso herramientas e IA todos los días, como cualquiera que quiera llegar a más gente en menos tiempo. Pero ahora que cualquiera puede mandar mil mensajes perfectos sin levantarse de la silla, el que se presenta en persona es el raro, y el raro es el que se queda con el cliente.

Firma de Jorge Coronado

Jorge. Vendedor.

P. D.: No, no hice la mili en Melilla, por si había dudas.

Jorge Coronado

Jorge Coronado es vendedor B2B con más de 30 años de experiencia y presenta el pódcast Esto va de VENDER. Vive en Fuengirola y sale a vender por empresas de toda España. Más sobre mí →

Publicado por primera vez en la newsletter Esto va de VENDER, el 16 de marzo de 2026.

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